Primeros pasos
Respirar es un acto natural.
Respirar con consciencia es un aprendizaje.
En Pranayam® trabajamos la respiración como una vía directa de regulación, presencia y comprensión del cuerpo.
Sin prisas.
Sin forzar.
Sin separar lo físico de lo sutil.
Esta página es un punto de inicio.
Por qué empezar por la respiración
La respiración refleja el estado del sistema nervioso y, al mismo tiempo, lo influye.
Al observarla y acompañarla con atención, se produce un ajuste progresivo en:
– el ritmo interno
– la calidad de la atención
– la relación con el cuerpo
– la forma de habitar el momento presente
No se trata de controlar la respiración, sino de relacionarse con ella de otra manera.
Qué proponemos
Aquí encontrarás una introducción al trabajo respiratorio desde el enfoque del pranayama:
– prácticas básicas, accesibles y seguras
– indicaciones claras y precisas
– tiempos de práctica breves
– atención a la escucha corporal
El objetivo no es acumular técnicas, sino establecer una base estable sobre la que construir.
Práctica inicial
Observar y acompañar la respiración
El progreso en pranayama no es inmediato.
Se desarrolla a lo largo de meses o años mediante una práctica constante, progresiva y adaptada a la capacidad real de cada persona.
Cada sesión prepara el cuerpo y el sistema nervioso para la siguiente.
No se trata de avanzar rápido, sino de crear las condiciones adecuadas para avanzar.
Como primer paso, comenzamos por lo más esencial: respirar con atención.
Una práctica guiada para acompañar este inicio
La grabación combina una breve introducción teórica y una práctica guiada.
No es necesario comprender ni aplicar todo lo que se menciona; basta con atender a las indicaciones que resulten claras y cómodas en este momento.
La práctica guiada comienza a partir del minuto 7.
Este material se compartió originalmente en un encuentro online centrado en los fundamentos de la respiración consciente y en una práctica guiada orientada a personas que se acercaban por primera vez al pranayama.
La grabación recoge una explicación sencilla —basada en observaciones cotidianas sobre la respiración— y una práctica básica, sin retenciones ni técnicas avanzadas, en coherencia con este momento inicial.
No es un entrenamiento ni una clase cerrada, sino un acompañamiento que puede ayudarte a situarte en la práctica y comenzar desde la escucha, sin forzar.
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Respiración lenta y continua
Cuando una persona se inicia en la práctica de pranayama, el tejido pulmonar y la musculatura respiratoria —especialmente el diafragma y los intercostales— aún no tienen la eficiencia necesaria para modificar conscientemente la respiración.
Al realizar inhalaciones amplias, los receptores de estiramiento del tejido pulmonar pueden enviar señales de incomodidad o dificultad. Tras algunos ciclos, es habitual que aparezca el impulso de abandonar la práctica.
Esto es normal.
Por eso, en esta etapa inicial no trabajamos con retenciones (kumbhaka).
Especialmente si llegas a la práctica en un estado de estrés, la prioridad es regular, no forzar. El estrés incrementa la demanda de oxígeno; introducir retenciones en ese momento suele generar sofoco y tensión innecesaria.
Aquí, una respiración lenta y profunda es más adecuada que cualquier técnica compleja.
Cómo practicar
– Siéntate con el torso erguido, sin rigidez
– Relaja hombros, mandíbula y abdomen
– Inhala lenta y profundamente, hasta donde te sea cómodo
– Exhala igual de lento y profundo
– Mantén la respiración continua, sin pausas forzadas
No busques una respiración ideal.
Respira según tu capacidad real.
Duración y frecuencia
– Comienza con 20 respiraciones conscientes
– Practica una o dos veces al día
– Incrementa 10 respiraciones de forma progresiva, siempre que la práctica se mantenga cómoda y estable
El objetivo en esta etapa inicial es alcanzar progresivamente las 50 respiraciones continuas, sin tensión, sin fatiga y sin pérdida de atención.
Si en algún momento aparece incomodidad, agitación o cansancio, reduce el número de respiraciones o vuelve temporalmente a un conteo menor.
La progresión no es lineal.
La escucha sigue marcando el ritmo.
Orientación importante
Esta etapa inicial no es un calentamiento ni un trámite.
Es una base fundamental.
Aquí se desarrolla la sensibilidad respiratoria, la relación con el ritmo interno y la capacidad de permanecer presente sin intervenir en exceso.
El pranayama comienza cuando la atención precede a la técnica.
Continuar el proceso
El trabajo con la respiración es progresivo y personal.
Aunque exista una estructura general, cada practicante avanza a un ritmo distinto y necesita ajustes específicos.
Respira.
Escucha.
Seguimos. 🌿